5 de junio de 2016

Reseña Literaria. Aristóteles Detective, Margaret Doody


Autor: Margaret Doody
Año: 1978
Número de páginas: 502 páginas
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: edhasa
Idioma: Español

Sinopsis: En el año 332 a. C., mientras Alejandro Magno, el que fuera discípulo de Aristóteles, lucha contra el rey de Persia por el control de Oriente, en Atenas aparece el cadáver de uno de los más respetados ciudadanos con una flecha atravesándole el cuello. El espectáculo horroriza y repugna al joven Estéfano, pero su estupor aumenta al descubrir que todas las sospechas apuntan a su primo Filemón. En ausencia de éste, y según marca la ley ateniense, será Estéfano quien se ocupe de su defensa e intente esclarecer el asesinato, para salvar así el honor de la familia.
Estéfano acude en busca de asesoramiento al que fuera su maestro, Aristóteles, y de este modo el célebre filósofo se convierte en un auténtico detective.
Margaret Doody se reveló con esta novela como una de las más perspicaces autoras de thriller histórico en activo y como una profunda conocedora del ambiente político, cultural e intelectual de la Grecia Antigua, haciendo de esta obra una novela negra de corte histórico.



Un vistazo lo más de interesante a como se nos presenta la sociedad griega en la época de la guerra contra los persas, cosa bastante interesante ya que en toda la novela ese asunto se vuelve un boletín informativo, haciendo que se aleje de la novela histórica para volverse una novela policiaca en todo el sentido con algo de histórica.

En la tranquila Atenas, ocurre un asesinato perpetrado con una flecha, cosa que horroriza a la gente ya que las muertes más comunes son por espada, pero no por flecha, (nótese como cambian los tiempos, ahora una muerte por bala es casi causa natural de muerte). Nuestro protagonista, Estéfano, el cual nos narra toda su aventura, es el encargado de resolver el misterio ya que acusan de la muerte a su pobre primo, que ya tras de que está desterrado, por arte de magia mato a alguien cuando no estaba él presente. 

Así parte la historia, la cual en realidad al principio es de paciencia y paciencia… con Estéfano. Al principio Estéfano ofrece una mirada bastante interesante de cómo es el contexto social de toda la sociedad ateniense durante esa época, nada alejado de lo que vimos muchas veces por otros lados; odio a los esclavos, el desprecio hacia la gente pobre, preocuparse por el dinero y sobre con quien casarse. Todo esto nos lo narra en el primer capítulo y para mí, al menos, me agarró por sorpresa un poco esa actitud, Grecia siempre me ha parecido una ciudad llena de respeto y admiración, seres elevados, cuando en realidad son humanos como cualquier otro, ese fue un choque interesante con toda esa idea mitológica que tenía en la cabeza.

Ahora, la situación con Estéfano es que se queja de todo, durante al menos siete capítulos él se queja de las mujeres, de la gente pobre y de cómo él, pobre alma descarriada que tiene que cuidar de toda su familia tras la muerte de su padre, sufre sin parar. Al principio eso aburre ya que es demasiado despectivo en la forma en cómo se refiere a los demás, haciendo que uno se olvide del caso para fijarse en su forma de ver a la gente, gracias a  Dios existe la magia del “arco de transformación”, de esta manera, nuestro protagonista aprende de que las altas esferas, la alcurnia de Atenas, no es tan maravillosa como él pensaba y que la ayuda puede encontrarse en cualquier lugar.
Como comentaba más arriba, la novela se aleja de su título de novela histórica, ya que la guerra que libra Alejandro Magno queda de trasfondo para la situación que ocurre del asesinato, cosa totalmente diferente a otro libro que reseñaré prontamente, cuando lo acabe. 
Margaret Doody sabe utilizar bien a sus personajes para presentarnos una situación totalmente normal, que puede ocurrir aún en nuestros tiempos, usando a la antigua Grecia. La forma en que usa a Estéfano para mostrar todo, es muy parecido al estilo que usaba en su época Sr. Arthur Conan Doyle, en la estela de Holmes y Watson, Estéfano es el Watson que nos cuenta todo, sin él darse cuenta que las respuestas están en sus narices, y nosotros, al solo ver su punto de vista, somos igual de ignorantes.

Ahora, si el libro se llama “Aristóteles detective”, ¿Dónde está el filósofo más famoso del mundo? Hasta el capítulo cuatro del libro me hacía la misma pregunta, (oye, vi Aristóteles, decía detective, eso hace que lo compres, ¿y no aparece al inicio?, eso es publicidad engañosa). Al principio de las obras de Sherlock Holmes, todo se nos narra a través de Watson, pero para el primer o segundo capítulo, (memoria mía, que se le da por no acordarse), ya conocemos al protagonista de la novela, esa persona que tiene su nombre en la portada, acá es muy diferente. 
Estéfano decide visitar a Aristóteles luego de que encuentra que nada puede hacer, ya que se considera un pobre sin suerte. Acá entra nuestro filósofo, que le da un toque de frescura al libro. Aristóteles es un viejo alegre, con una sonrisa pícara, un niño que solo busca la forma de encontrar la respuesta a todo, (en serio, todo es todo). Después de la visita Estéfanos se demora dos capítulos más en volver a visitar a Aristóteles. El filósofo parece conocer los detalles de todo, solo desde su casa y se dedica a pedir un montón de armas y juntarse con los ricos de Atenas.

SPOILERS:
Mientras Aristóteles pide armas a todo el pueblo ateniense para examinarlas, un herrero aparece diciendo que trae las mejores armas que existen en el mundo y que no las mostrará hasta que sea pagado. Aristóteles paga y se revela que son unas simples piedras, engañado, se ríe de su estupidez al confiar ciegamente sin antes comprobar la mercancía. Luego de eso se dirige a Estéfano y le comenta: “Si en alguna ocasión me muestro demasiado autoritario y absurdamente orgulloso en mis razonamientos, usted podrá decirme en voz baja aquella saca de cuero contenía piedras” 
FIN DE SPOILER

Gracias a las quejas constantes de Estéfano, en realidad pensamos que Aristóteles no hace nada y a mitad del libro, pensamos que el título es solo un engaño, pero llegando al final, se nos revela que el filósofo no anda de parranda, sino todo lo contrario.
Este es otro de los puntos a favor que le encuentro al libro, la forma es similar a la de Sherlock Holmes, pero totalmente diferente, Watson nos narraba las deducciones de Holmes, en cambio Estéfano solo nos muestra unas cuantas palabras de Aristóteles que parecen no tener importancia, hasta el final, eso hace que uno vaya uniendo pedazos para encontrar al verdadero culpable. Además, al ser una época muy antigua, la idea de recoger muestras forenses no es muy aceptable, solo tienes tu ingenio para analizar todas las situaciones. 
En mi caso, le atine a quien era el asesino, pero la forma en cómo se realizó el asesinato me dejó con la boca abierta. Muy buena forma de terminar una historia uniendo todos los puntos que al parecer no guardaban relación, pero en conjunto forman un todo.

¿Por qué leerlo?: Una muy buena historia de detectives a la antigua, sin fastidiarnos con que nos cuenten y cuenten hechos históricos. Además, es muy sencillo de leer, no necesitas un conocimiento elevado de palabras, solo necesitas concentración para unir los puntos y posiblemente, resolver el caso antes que Estéfano.

Lo mejor: La narrativa, limpia, sin ser exigente y Aristóteles, las pocas veces que aparece llena de frescura la historia y al final toma todo el protagonismo del título.
Lo peor: La forma despectiva de Estéfano, a veces puede llegar a incomodar.

Frases del libro:
-“La memoria es la madre de las Musas”- Aristóteles a Estéfano.
-“No me gusta el desorden —repitió—. Pero la vida es a menudo desordenada; es un error esperar encontrar demasiado orden”. –Aristóteles a Estéfano.

Calificación: 4/5, lo digo como por quinta vez, las quejas de Estéfano y que aparezca tan poco Aristóteles, hacen que baje un poco la nota, pero de todas formas es un libro deleitable.

Reseña por — M.

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